¿Es justa la vida?
En algún momento de nuestras vidas, algunos o puede que todos nosotros pensemos que nuestras vidas no son exactamente lo que deberían ser o quizás que no son justas.
No es mi intensión entrar a discutir sobre el equilibrio del mundo entre rico y pobres, entre el sur y el norte del mundo... A lo que me refiero es a algo más de andar por casa, más cercano, y es que todos tenemos un conocido, un compañero de trabajo o un familiar al que la vida "le sonríe" más que a nosotros, y por mucho que desde la infancia nos hayan intentado inculcar aquello de no envidiaras a los demás, resultan realmente imposibles de controlar eso sentimientos que van creciendo en el interior y que sino se controlan a tiempo pueden llegar a arrastrar al más puro de corazón a una espiral de rencores, odios y rivalidad con la unica argumentación de "yo lo merezco más".
Pero ¿qué ocurre si gracias a esos sentimientos una persona se siente motivada para superarse en su vida?, cuando le da más fuerzas para lograr lo que considera que merece o que es suyo, esos sentimientos se podría entender que son beneficiosos para su crecimiento personal.
En mi caso quiero pensar, por el bien de mi equilibrio emocional, que, tarde o temprano, las cosas acaban por ponerse en su justo lugar de modo que, quien siempre a merecido algo mejor lo tendrá.
domingo, 28 de octubre de 2012
sábado, 27 de octubre de 2012
La importancia del respeto
¿Qué es el respeto? o mejor dicho ¿en qué debe consistir?
Para algunos es algo tan básico como que no se les moleste en su esfera personal, espacio vital o como quiera llamarse.
Algo tan simple como no interferir en el espacio que se considera propio, como puede ser el hecho de no interrumpir a alguien mientras habla o simplemente no tocar sus cosas.
El tema del respeto hacia las cosas y el espacio de los demás cobra mayor sentido cuando existe una convivencia y más aún cuando dicha convivencia no es voluntaria y, para que me entendáis, me explicare.
Cuando se tiene la "necesidad" de convivir con alguien más, como es el caso de los que comparten piso o los que, como es el caso de muchos actualmente, se ven en la obligación de seguir en casa de sus padres. En estos casos, la necesidad porque se respeten nuestras cosas, nuestro espacio o nuestros derechos como el del silencio, que algunos me diréis que no es un derecho pero en mi opinión debería considerarse hasta unos de los fundamentales de nuestras constitución.
Resulta realmente curioso el que, cuando nos encontramos en estas circunstancias, es cuando más sentimos que tenemos la necesidad de que se nos respete, y cuando nos vemos ante superiores como profesores, jefes o autoridades superiores a nosotros en algún sentido, parecemos perder, en muchos momentos, esa necesidad, como si fuese más importante que nuestro compañero de piso o familia no nos coja una camiseta del armario que el hecho de que el político de turno decida limitar nuestros derechos fundamentales.
Personalmente, odio que toquen mis cosas.
Imaginación
Hace unos días leí un reportaje sobre el poder de la imaginación aplicada a la medicina y es que al parecer puede llegar a ser más potente para eliminar dolores que el mejor analgésico.
A parte del hecho de sus futuros usos en la medicina, me gustaría resaltar la importancia de la imaginación como un elemento más de nuestra madurez como seres humanos y como adultos.
El ser humano ha hecho uso de su imaginación a lo largo de los siglos, logrando gracias a ello los grandes descubrimientos en materias como la ciencia, la medicina, etcétera, sin olvidar que sin la imaginación a nuestros antepasados jamás se les habría ocurrido que una piedra afilada podría cortar la piel de las presas o que el choque de dos simples piedras creaba fuego, además de la obviedad que supone el que obras maestras de la literatura, el arte o el cine no habrían sido posibles.
Por todo ello siempre que se alega que la imaginación es algo de niños o algo que se pierde conforme se crece, debemos considerar que ella jamás nos abandona sino que se desgasta en aquellos que no la potencian o que simplemente se ve limitada por lo que las personas dan por hecho sin darse la libertad de hacer lo que llevamos haciendo desde nuestros orígenes, imaginar.
Además esta demostrado que, de algún modo, somos más felices al desarrollar nuestra imaginación sin limitarnos a lo que nos rodea creyendo, erróneamente que ese es el único "mundo" valido o aceptable, que la manera generalizada de vivir es la única que hay que seguir.
Para terminar, me daré la licencia de recomendaros que imaginéis que miréis al cielo viendo formas en las nubes en lugar de amenazas de tormentas, que paseéis por las calles viendo en cada lugar un nuevo mundo y en cada persona, no a alguien más, sino a príncipes dragones y princesas de mundos que solo os pertenecerán a vosotros, y así, algún día, quien sabe si descubriréis en vosotros mismo a un nuevo Shakespeare o una flamante Rosalind Franklin, y lo que aun más importante, que os deis cuenta de que sois felices con vosotros mismos y con vuestro mundo.
A parte del hecho de sus futuros usos en la medicina, me gustaría resaltar la importancia de la imaginación como un elemento más de nuestra madurez como seres humanos y como adultos.
El ser humano ha hecho uso de su imaginación a lo largo de los siglos, logrando gracias a ello los grandes descubrimientos en materias como la ciencia, la medicina, etcétera, sin olvidar que sin la imaginación a nuestros antepasados jamás se les habría ocurrido que una piedra afilada podría cortar la piel de las presas o que el choque de dos simples piedras creaba fuego, además de la obviedad que supone el que obras maestras de la literatura, el arte o el cine no habrían sido posibles.
Por todo ello siempre que se alega que la imaginación es algo de niños o algo que se pierde conforme se crece, debemos considerar que ella jamás nos abandona sino que se desgasta en aquellos que no la potencian o que simplemente se ve limitada por lo que las personas dan por hecho sin darse la libertad de hacer lo que llevamos haciendo desde nuestros orígenes, imaginar.
Además esta demostrado que, de algún modo, somos más felices al desarrollar nuestra imaginación sin limitarnos a lo que nos rodea creyendo, erróneamente que ese es el único "mundo" valido o aceptable, que la manera generalizada de vivir es la única que hay que seguir.
Para terminar, me daré la licencia de recomendaros que imaginéis que miréis al cielo viendo formas en las nubes en lugar de amenazas de tormentas, que paseéis por las calles viendo en cada lugar un nuevo mundo y en cada persona, no a alguien más, sino a príncipes dragones y princesas de mundos que solo os pertenecerán a vosotros, y así, algún día, quien sabe si descubriréis en vosotros mismo a un nuevo Shakespeare o una flamante Rosalind Franklin, y lo que aun más importante, que os deis cuenta de que sois felices con vosotros mismos y con vuestro mundo.
viernes, 26 de octubre de 2012
Pruebas de cobardía
Para mi primer post de hoy voy a escribir sobre ese momento incomodo en el que se sabe que alguien quiere decir algo pero, puede que por vergüenza o mejor aun por cobardía, no son capaces de decirlo directamente sino que, mediante el uso de argucias como los dobles sentidos o la omisión, se dedican a insinuarlo o quizás pensar que lo verán todos menos el destinatario.
La ultima moda, y puede que lo de ultima este mal utilizado, pues lleva años así, es utilizar medios como las redes sociales para difundir las, me gusta llamarlo así, "pruebas de cobardía", a modo de no mencionar o etiquetar, o la que sin duda es mi favorita (nótese por favor el sarcasmo) la utilización de frases con doble sentido que el creador diseña con mimo con la esperanza de que la persona a la que va dirigido se de cuenta de que es el protagonista.
¿Es quizás éste una vía de venganza o confesión, o es quizás un medio perfecto para los cobardes? Un medio en el que no dar la cara, un medio en el cual cualquiera puede sentirse un valiente al proferir todo tipo de opiniones bajo el manto de Internet y su anonimato o mejor dicho su falta de contacto personal.
Y es que, con el paso del tiempo y la experiencia, cada vez es más fácil darse cuenta de que tras una lengua ácida o un dulce comentario, se esconden todo tipo de declaraciones y de que "Dos Caras" no es solo un villano de cómic, sino que se esconde en muchos de los llamados seguidores o amigos de las redes sociales.
La ultima moda, y puede que lo de ultima este mal utilizado, pues lleva años así, es utilizar medios como las redes sociales para difundir las, me gusta llamarlo así, "pruebas de cobardía", a modo de no mencionar o etiquetar, o la que sin duda es mi favorita (nótese por favor el sarcasmo) la utilización de frases con doble sentido que el creador diseña con mimo con la esperanza de que la persona a la que va dirigido se de cuenta de que es el protagonista.
¿Es quizás éste una vía de venganza o confesión, o es quizás un medio perfecto para los cobardes? Un medio en el que no dar la cara, un medio en el cual cualquiera puede sentirse un valiente al proferir todo tipo de opiniones bajo el manto de Internet y su anonimato o mejor dicho su falta de contacto personal.
Y es que, con el paso del tiempo y la experiencia, cada vez es más fácil darse cuenta de que tras una lengua ácida o un dulce comentario, se esconden todo tipo de declaraciones y de que "Dos Caras" no es solo un villano de cómic, sino que se esconde en muchos de los llamados seguidores o amigos de las redes sociales.
jueves, 25 de octubre de 2012
Hormigas
Últimamente no paro de darle vueltas a algo que espero se le haya ocurrido a alguien con anterioridad.
¿ Habéis pensado en algún momento en lo mucho que nos parecemos las personas y las hormigas? Porque, más allá de simples diferencias biológicas existe un comportamiento común que, cuanto más lo pienso, más me convence. Y este es el hecho de que nos "apiñamos", y me explico, no hay más que observar a todas esas hormigas viviendo juntas en un mismo nido, esforzándose por mantener su espacio, para ver la clara similitud con los habitantes de una urbe cualquiera.
Parece ser que tanto a hormigas como humanos nos mueve la misma creencia o idea de que estaremos quizás más seguros si nos reunimos todos juntos en un mismo y pequeño espacio, o quizás, y opto por esta opción, lo que nos mueve es la sensación de no estar solos, de compañía, por mucho que incluso dentro de ese grupo de personas nos den la espalda, aun así nos seguimos aferrando a la necesidad de agruparnos, de tener una compañía; y es que muchas veces nos olvidamos de la muy acertada expresión popular "más vale solo que mal acompañado".
Pero a pesar de esto, a pesar de nuestro comportamiento similar al de las hormigas, estos pequeños insectos han llegado a una conclusión a la que nosotros los humanos, con toda nuestra pomposa superioridad y tras siglos de "evolución" no hemos llegado, porque ellas trabajan unidas sin discriminaciones, sin indiferencias hacia los demás, sin despotismos ni crueldades, porque saben que deben trabajar juntas en una misma dirección y con la misma fuerza para lograr incluso mover el mundo
¿ Habéis pensado en algún momento en lo mucho que nos parecemos las personas y las hormigas? Porque, más allá de simples diferencias biológicas existe un comportamiento común que, cuanto más lo pienso, más me convence. Y este es el hecho de que nos "apiñamos", y me explico, no hay más que observar a todas esas hormigas viviendo juntas en un mismo nido, esforzándose por mantener su espacio, para ver la clara similitud con los habitantes de una urbe cualquiera.
Parece ser que tanto a hormigas como humanos nos mueve la misma creencia o idea de que estaremos quizás más seguros si nos reunimos todos juntos en un mismo y pequeño espacio, o quizás, y opto por esta opción, lo que nos mueve es la sensación de no estar solos, de compañía, por mucho que incluso dentro de ese grupo de personas nos den la espalda, aun así nos seguimos aferrando a la necesidad de agruparnos, de tener una compañía; y es que muchas veces nos olvidamos de la muy acertada expresión popular "más vale solo que mal acompañado".
Pero a pesar de esto, a pesar de nuestro comportamiento similar al de las hormigas, estos pequeños insectos han llegado a una conclusión a la que nosotros los humanos, con toda nuestra pomposa superioridad y tras siglos de "evolución" no hemos llegado, porque ellas trabajan unidas sin discriminaciones, sin indiferencias hacia los demás, sin despotismos ni crueldades, porque saben que deben trabajar juntas en una misma dirección y con la misma fuerza para lograr incluso mover el mundo
El comienzo
Un mundo puede comenzar por una simple idea, al igual que un incendio por una pequeña llama. Lo malo es cuando debes decidir si tus acciones crearán una hermosa obra o una terrible catástrofe, y es curioso como muchas veces no somos conscientes de en qué se convertirá nuestra "criatura" hasta que es demasiado tarde.
Un simple comentario, un inocente pensamiento o la más tierna de las intenciones pueden provocar que al acabar el día todo cuando existe a tu alrededor, tu mundo, cambie de manera drástica sin darte tiempo siquiera a decir "yo no he sido".
Para alegría o consuelo de muchos, hoy en día se sigue aceptando las disculpas con lágrimas de cocodrilo y, en ocasiones, por la seguridad de seguir manteniendo todo como siempre, ni tan siquiera necesitas fingir arrepentimiento.
La pregunta que debemos hacernos es ¿realmente importa que todo arda en llamas? y si es así ¿qué precio estamos dispuestos a pagar por extinguirlas?.
Si os interesa mi opinión os diré que la respuesta esta en cuánta estima le tenéis a lo que, de no hacer nada, acabara hecho cenizas. Porque por mucho que duela, hay ocasiones en las que es mejor aceptar las consecuencias de los errores cometidos y seguir adelante con los restos de lo que quede, sabiendo que tarde o temprano, un nuevo mundo florecerá.
Un simple comentario, un inocente pensamiento o la más tierna de las intenciones pueden provocar que al acabar el día todo cuando existe a tu alrededor, tu mundo, cambie de manera drástica sin darte tiempo siquiera a decir "yo no he sido".
Para alegría o consuelo de muchos, hoy en día se sigue aceptando las disculpas con lágrimas de cocodrilo y, en ocasiones, por la seguridad de seguir manteniendo todo como siempre, ni tan siquiera necesitas fingir arrepentimiento.
La pregunta que debemos hacernos es ¿realmente importa que todo arda en llamas? y si es así ¿qué precio estamos dispuestos a pagar por extinguirlas?.
Si os interesa mi opinión os diré que la respuesta esta en cuánta estima le tenéis a lo que, de no hacer nada, acabara hecho cenizas. Porque por mucho que duela, hay ocasiones en las que es mejor aceptar las consecuencias de los errores cometidos y seguir adelante con los restos de lo que quede, sabiendo que tarde o temprano, un nuevo mundo florecerá.
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