jueves, 25 de octubre de 2012

Hormigas

Últimamente no paro de darle vueltas a algo que espero se le haya ocurrido a alguien con anterioridad.
¿ Habéis pensado en algún momento en lo mucho que nos parecemos las personas y las hormigas? Porque, más allá de simples diferencias biológicas existe un comportamiento común que, cuanto más lo pienso, más me convence. Y este es el hecho de que nos "apiñamos", y me explico, no hay más que observar a todas esas hormigas viviendo juntas en un mismo nido, esforzándose por mantener su espacio, para ver la clara similitud con los habitantes de una urbe cualquiera.
Parece ser que tanto a hormigas como humanos nos mueve la misma creencia o idea de que estaremos quizás más seguros si nos reunimos todos juntos en un mismo y pequeño espacio, o quizás, y opto por esta opción, lo que nos mueve es la sensación de no estar solos, de compañía, por mucho que incluso dentro de ese grupo de personas nos den la espalda, aun así nos seguimos aferrando a la necesidad de agruparnos, de tener una compañía; y es que muchas veces nos olvidamos de la muy acertada expresión popular "más vale solo que mal acompañado".
Pero a pesar de esto, a pesar de nuestro comportamiento similar al de las hormigas, estos pequeños insectos han llegado a una conclusión a la que nosotros los humanos, con toda nuestra pomposa superioridad y tras siglos de "evolución" no hemos llegado, porque ellas trabajan unidas sin discriminaciones, sin indiferencias hacia los demás, sin despotismos ni crueldades, porque saben que deben trabajar juntas en una misma dirección y con la misma fuerza para lograr incluso mover el mundo

No hay comentarios:

Publicar un comentario