Un mundo puede comenzar por una simple idea, al igual que un incendio por una pequeña llama. Lo malo es cuando debes decidir si tus acciones crearán una hermosa obra o una terrible catástrofe, y es curioso como muchas veces no somos conscientes de en qué se convertirá nuestra "criatura" hasta que es demasiado tarde.
Un simple comentario, un inocente pensamiento o la más tierna de las intenciones pueden provocar que al acabar el día todo cuando existe a tu alrededor, tu mundo, cambie de manera drástica sin darte tiempo siquiera a decir "yo no he sido".
Para alegría o consuelo de muchos, hoy en día se sigue aceptando las disculpas con lágrimas de cocodrilo y, en ocasiones, por la seguridad de seguir manteniendo todo como siempre, ni tan siquiera necesitas fingir arrepentimiento.
La pregunta que debemos hacernos es ¿realmente importa que todo arda en llamas? y si es así ¿qué precio estamos dispuestos a pagar por extinguirlas?.
Si os interesa mi opinión os diré que la respuesta esta en cuánta estima le tenéis a lo que, de no hacer nada, acabara hecho cenizas. Porque por mucho que duela, hay ocasiones en las que es mejor aceptar las consecuencias de los errores cometidos y seguir adelante con los restos de lo que quede, sabiendo que tarde o temprano, un nuevo mundo florecerá.
Los leí todos y escribes bien, ánimo.
ResponderEliminar